Desde mi blog: continúo compartiendo lo aprendido, lo vivido y lo que suelto. No solo lo que voluntariamente elijo soltar, por haber cumplido su propósito en mi vida, sino lo que me suelta a mí porque, de otra manera me tomaría más tiempo a mí. Tus comentarios y opinion son bienvenidos.
jueves, 23 de junio de 2016
CERRANDO CON BROCHE DE ORO: DOS "SENIORS" EN EL SENIOR PROM
De lo que trae la vida y como lo tomas, o lo sueltas o te suelta, es que aprendo las más valiosas lecciones.
Me encontraba leyendo la información de los detalles de mi tan deseada graduación, para asegurarme que no iba a faltar ningún detalle importante durante ese gran día. Con tiempo, avisé a mis tres hijos y mi nuera, porque deseaba que todos formaran parte de esa celebración, incluyendo a Mamita y mi comadre.
De repente comencé a leer los anuncios del "Baile de Graduación", ignorándolos en varias ocasiones. Me detuve y pensé: caramba, aquí esta esa ocasión que amerita vestido formal accesorios, peinado y maquillaje profesional; todo eso que se hace en las ocasiones especiales. Y esta sí que era la gran gesta. Recordé que no había asistido a mi "Senior Prom" cuando me gradué de escuela superior en el 1981.
¡Esperar 34 años y perderme este evento, no es algo que al dejar pasar me lo pudiese perdonar! ¡Manos a la obra! Pero, faltaba un detalle importante: el parejo. De ninguna manera iba a especular con la débil probabilidad de que uno de los graduados llegara a mi mesa y me sacara a bailar. Era una noche que ameritaba bailar hasta desgastar los juanetes.
Y tan fácil como marcar: 1-800-GARY...mi problema estaba resuelto. Tomó más tiempo mi "coqueto" amigo en elegir su corbata porque para colmo...somos almas gemelas. A la verdad es que la pegué: ¿quién mejor que un gran amigo de esos con los que uno se siente "super nice" y disfruta las fiestas igual que yo?
Difícil es encontrar alquien que haga fiesta de la vida misma, incluyendo las adversidades de la misma manera que trabajé durante 34 años, para alcanzar esta gesta. Soltando Equipaje significa en la mayoría de las circunstancias renunciar: al miedo de no saber como manejar los retos. La amenaza de que en cada paso del proceso la adversidad procurará tomar protagonismo se hace cada vez más presente.
Cerré con broche de oro este grandioso logro, una noche en que fui reina, mi corazón latió como el de una niña de 14 años, y la sonrisa de mi gran amigo brilló sabiéndose cómplice de la locura de darnos permiso para ser chamacos...otra vez, muchas veces en esta vida.
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