América, Nuevo Mundo, son los nombres que aprendí para referirme a lo que se me enseñó como parte de la historia en la que Cristóbal Colón, alegadamente, descubrió otra parte del globo terráqueo, habitada por... y continúa.
Hoy, se me ocurre pensar en un NUEVO MUNDO, no solo a la porción de espacio y tierras, sino al globo terráqueo que, gracias a la globalizacion, ha borrado fronteras y nos ha colocado en conección, con las bondades de países vecinos y con las dificultades que también atraviesan.Los estribillos hoy se repiten en diversas lenguas, haciendo que los problemas y el caos no sean ya, causas de un solo territorio. Esos estribillos sustituyen a los cánticos de los juglares, quienes viajaban constantemente compartiendo las hazañas y transportando la historia popular.
Hoy, el juglar ha sido sustituido por el INTERNET, las relaciones por la CIBERNOPSIS y los valores por el juicio colectivo y variable que a la velocidad de la luz viaja sin anclar ni cobrar dueños. Confieso mi temor a este nuevo mundo, ausente de los valores que hacían que, bien valiera la pena, trabajar, esforzarse, estudiar, conservar, perseverar, ser fieles, decir la verdad, respetar, hacer valer los principios, confiar, invertir, anhelar, amar... creer.
El ser humano se ha propuesto invadir las prerrogativas de Dios creando religiones como complejas corporaciones, con sus propias reglas y manual de operaciones, basados en su propia interpretación de lo que El dijo o dejó de decir, usando como referencia un libro adornado con "post-it's" que marcan los versículos a la conveniencia de sus circunstancias. Usando el juicio como agente atemorizador y persuasivo, se valen del miedo y la intimidación para llevar a sus seguidores al pozo de la culpa cuya redención está en su interpretación de lo que es la voluntad de Dios, valiéndose de la exclusión, el materialismo, la manipulación y miles de otras tretas que se alejan totalmente de la definición de amor incondicional... ¡Dios es amor y punto!
Confieso que me aterra pensar y creer que ya no se puede salir a la calle, porque tu vida está amenazada; no se puede creer en la gente porque todos quieren lo que tienes; no se puede disfrutar sanamente porque si no agradas con tu mirada, tu vida corre peligro, o si rozas la piel de un hermano esa será la razón del otro para declarar tu sentencia de muerte o la excusa del malandro para usar su "juguete" porque, para eso lo compró.
Hace unos días me dio con ver televisión y anunciaban unas gafas con "poderes cibernéticos" con las cuales podias grabar videos o fotografiar inclusive conversaciones propias o ajenas. Me asusta vivir en un NUEVO MUNDO en el que la privacidad y el derecho a esta se convierta en algo pasado de moda, en el que la palabra ya no tenga valor, la honestidad sea solo una palabra de Wikipedia, y el trabajo honroso, sea deshonroso.
Y yo aqui, soltando equipaje y compartiendo estas letras para ponerte a pensar... gracias por leerme.
Desde mi blog: continúo compartiendo lo aprendido, lo vivido y lo que suelto. No solo lo que voluntariamente elijo soltar, por haber cumplido su propósito en mi vida, sino lo que me suelta a mí porque, de otra manera me tomaría más tiempo a mí. Tus comentarios y opinion son bienvenidos.
jueves, 7 de noviembre de 2013
sábado, 9 de marzo de 2013
EL ANGEL QUE NO PINTA
Me encontraba en
medio del brete con mi podadora y de repente se estacionó "mi
jardinero". No es mío ni nada parecido, pero es ese acompañante lejano
quien, mientras él hace otro patio, yo lo observo desplegando su virilidad y
pura testosterona con su trimmer como extensión de... sus brazos. Vestido de
camuflaje, botas sin brillo, verdosas, camisa y gorra de protección, sin
olvidar sus gafas que no le roban luz a su sonrisa cuando me saluda con ese
saludo de "¡Oye pana, estamos en lo nuestro!". Hoy, no fue de lejos, pasó
frente a casa, se detuvo y me dijo: "ven acá: estoy en deuda contigo”.
Mientras pasas la máquina, yo le pasaré a la orillita con el trimmer... y luego
sigo en lo mío porque me queda tiempo. Como buena "aprendiz de
recibir" acepté su compañía y le dije: "Dios siempre envía un ángel y
hoy lo envió con pantalón de camuflaje". Me contestó: “de hecho, mi nombre
es Miguel Ángel, como el pintor, pero no pinto.”
Y proseguimos,
manos a la obra. No recuerdo haber tenido mi patio tan descuidado. O más, bien,
cuidándose solito, creciendo cada yerba mala o buena, a su antojo, con la
maleza ocupando el espacio que siempre le ha pertenecido hasta el día en que me
antojé de ese solar. Han sido muchas las prioridades por las cuales he
postergado esa faena que tanto me ayuda, no solo por el ejercicio, sino por la
creatividad que activa, los estresores que suelto y el poder que me genera… es
mi terapia.
Mientras pasaba
mi podadora, pensaba en mi fin de semana anterior, cargado de temores ante la situación
de mi hermano Rubén y su cirugía, Mamita estaba recluida y así mismo mi amado
Georgie y yo, haciendo un poquito para cada quien de esos amores. Hoy dando
gracias a Dios porque, después de los menesteres, iré un ratito donde Mamita y
luego, a los brazos de mi amado. Hasta que… ¡chuculún, cataplúm…! ¡La navaja de
la jodía podadora chocó con el filo de una acera y la doblo! ¡Carajo! Es el
primer lugar que se me ocurre convocar. Y las jodías lágrimas locas por salir,
pero hoy sí que no les di permiso, tengo que transmutar mi energía de otra
manera. Observando a mi ángel con el trimmer, me vio en mi fallido intento de
caerle a marronazos a la navaja a ver si la doblaba en su estado original.
Pacientemente me pregunto si tenía otra. (Gracias a Georgie que todo lo guarda,
si.) Buscó la caja de herramientas y… RESUELTO!!!
Una vez
terminada su tarea le di las gracias y me dijo: “es una vida con propósito”. Por
mi mente pasó, ofrecerle algo como “paga” y, aunque lo hice, no me sorprendió
su respuesta al decirme: “usted fue la que me pago a mí.” Su mirada de orgullo
por haber arreglado mi día lo decía todo, porque él, seguramente, podía inferir
o adivinar que algunas cosas me estaban ocurriendo al ver mi patio tan
descuidado. Y dijo: “no entiendo a veces algunas injusticias”. Mirando al
horizonte, ese punto en el que yo marqué con mi mirada el océano que se asoma
desde mi patio y que me atrapó esa tarde en que me antojé del solar, le respondí:
“¿Sabes que cuando me ocurren cosas como
estas, lo que pienso es que el padre de mis hijos pudo ver mucho antes que yo,
las cosas que soy capaz de hacer por mí misma y vivo agradecida?”
…y el ángel partió
con el ánimo de quien apenas sospecha el TAMAÑO
de su pequeña-gran acción.
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