Vivía en la Ciudad Señorial Ponce, lugar de mucho calor humano y que apenas comenzaba a conocer. No fue una elección al azar ir a vivir tan lejos de mis padres. Mas bien fue un regalo de la vida. Aun guardaba la ilusión de la recién casada, comenzando a grabar experiencias en esa nueva vida que apenas estrenaba como recién casada. Levaba en mi vientre a mi primogénito Nestor quien, en el ano 1984, con su llegada, le dio un nuevo giro a mi vida.
Con mi embarazo ya marcado, visitaba cada miércoles la Librería de la Pontificia Universidad Católica de Ponce. Ese era el día en el que los estudiantes graduados o candidatos a graduación, iban a elegir su sortija de graduación y yo tomaba su orden. Una tarde, ya en mi casa, recibí una llamada telefónica: "Buenas tardes, le habla la Señora Policarpia Rodriguez Viuda de Jorge". Su voz delataba algo de edad, pero mas me impresiono su excelente pronunciacion, algo poco común en nuestro acento. "Le estoy llamando porque ya complete mi Bachiller y deseo comprar mi sortija de graduación. Sin embargo, se que usted va a la Librería los miércoles pero no tengo transportación para llegar. Podría usted venir a mi casa?"
Vivía muy cerca de la Universidad: detrás de la Avenida las Americas. Casa de urbanizacion, sin muchos lujos, bien cuidada y decorada con funcionalidad. La realidad es que al entrar, quede fascinada: era como dar un viaje a través del tiempo. El piano en la pared del comedor, los manteles y tapetes tejidos, el chinero que guardaba la cristalería que, probablemente llevaba grabada las cuitas, festines y celebraciones de la familia que un día lleno ese lugar que, esa noche, solo era habitado por "Dona Carpita", mi barriga y yo.
Llegue con las muestras de sortijas, para que ella eligiera el modelo. Lo primero que presente fue "lo de moda": diminutas piezas con diseños en filigrana y delicados detalles que disimulaban el bocotroco rechazado por la mayoría de las clientas que buscaban mas algo "diferente". "Y eso es todo lo que tienes? Yo deseo una VERDADERA SORTIJA DE GRADUACIÓN? No crees que después de haber logrado mi grado de Bachiller a estas alturas de mi vida, deba llevar algo tan diminuto en mi dedo? Así sea lo ultimo que haga, quiero llevar una de esas...si... esa misma... que sobresalga en mi mano!."
Mas que lección... fue inspiración. Hacia dos anos había interrumpido mis estudios universitarios para casarme y ocuparme de mi nueva familia. Vida interrumpida, meta pospuesta por mucho tiempo. Desde entonces, he estado entrando y saliendo, intermitentemente, a la Universidad... el mismo campus pero actual izando intereses.
Hoy... mas de treinta anos de esa semilla que sembró Dona Carpita, nuevamente ingrese para re-tomar ese sueno que cada día me acerca mas al grupo generacional de esta joven mujer que en su momento probablemente estaba capturada en un cuerpo de mas de siete décadas, con una ilusión que nunca caduco, ni expiro y que finalmente alcanzo y compartio! Aun queda grabada en mi mente la imagen de aquellos dedos, torcidos, cuyos nudillos ensanchados impedían la entrada de las anillas que determinaban el "size" que le correspondía. Pero mas grabada queda la confirmación de que cuando SOLTAMOS LAS IDEAS LIMITANTES relacionadas al tiempo.... nuestros pasos tampoco tendrás caducidad ni fecha de expiracion.... Baby boomer in college.... yeah!

